Tengo la misión de escribir para mi querido Nueva Sion sobre el fenómeno de las protestas en los campus universitarios en Estados Unidos. La misión no es fácil, entre la presión de escribir algo medianamente interesante y la dificultad de expresar un argumento coherente y profundo en una extensión que no lleve al abandono de la nota. Lo más difícil, sin embargo, es elegir el ángulo desde donde entrar al tema: si corresponde una lectura objetiva con una mirada más histórica, o contar algo de mi propia experiencia personal, habiendo estudiado y trabajado no sólo en la Universidad de Columbia durante un año y medio (desde mediados de 2018 hasta fines de 2019) sino específicamente en el núcleo duro dentro de la universidad para estudios poscoloniales y activismo propalestino: el departamento de Medio Oriente, Sur de Asia y África (MESAAS, por sus siglas en inglés). La forma en la que comencé esta nota revela que elegí el segundo camino, aunque en realidad intentaré combinar ambos.