
Testimonio
Adrián Furman, sobreviviente del atentado y hermano de Fabián, víctima
El 18 de julio de 1994, como todas las mañanas, Adrián Furman tomó uno de los ascensores de Pasteur 633 alrededor de las 9 y fue hasta la oficina donde trabajaba Fabián, el mayor de sus hermanos, a tomar un café. Había llegado a las 8 a la AMIA, compartió con su hermano la infusión y la charla habitual sobre el tiempo, la familia y la consagración de Brasil contra Italia en el Mundial de Fútbol, que había finalizado el día anterior. Un rato después, a las 9.53, cuando el menor de los Furman se encontraba de nuevo en su oficina, escuchó una explosión y se tiró debajo del escritorio pensando que habían reventado los aires acondicionados. El edificio estaba en arreglo y algo podría haber fallado. En segundos, la AMIA y varias construcciones aledañas quedaron reducidas a escombros. Fue el atentado terrorista más grave de la Argentina, murieron 85 personas y otras 300 quedaron heridas, 67 de las víctimas se encontraban dentro del edificio y otras 18 en la vereda o en edificios aledaños. Uno de esos muertos fue Fabián; Adrián sobrevivió.








