
¡Que la muerte no nos separe, querido javer Nahum!
Compartimos la semblanza que Leonardo Senkman escribió sobre su amigo Nahum Solan, «a quien el ethos sionista y la cosmovisión socialista humanista acompañaron desde el momento en que eligió vivir la experiencia del kibutz en Ein Ha-Joresh», y quien, «a partir del golpe de Estado de Pinochet, coordinó la ayuda brindada a refugiados y exiliados chilenos y argentinos desde el Ministerio de Absorción de Inmigrantes».








