
David o la unificación de las tribus
El imperio de David fue un período de gloria recordado con orgullo por el pueblo de Israel, hasta la actualidad. Pese al intento de mostrar un David temeroso de Dios, el relato revela su verdadera naturaleza: un personaje con gran voluntad de poder, pocas objeciones morales y consciente de la importancia de las apariencias. Maquiavélicamente y con astucia política, erigió su imperio. Fue el primer rey consciente de que parecer es tan importante como ser. Sedujo a Betsabé, Judea, Israel y las doce tribus, ejerciendo magnetismo incluso con filisteos y fenicios.








