Una sucesión de noticias negativas para Israel, reflejó en menos de una semana la velocidad del deterioro de la posición mundial del Estado judío como consecuencia de infortunadas decisiones políticas, tanto inmediatas como de mediano y largo plazo, que vienen tomando los gobiernos posteriores al de Ehud Olmert pero sobre todo los dirigidos por Benjamín Netanyahu, quien maneja la situación regional y global con la misma lógica que aplica a la sociedad israelí, es decir, tensionando la cuerda hasta romperla. Este gobierno, en el que la ultraderecha con sus partidos impone una política criminal de tierra arrasada a la población civil de Gaza, legitima así a Hamás y aliados aun tras el asalto terrorista del 7 de octubre, poniendo en peligro un activo fundamental para Israel, toda la región y el mundo: el tratado de paz con Egipto.